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Iams es una marca registrada de The Procter & Gamble Company desde 1999. Éste es un documento de archivo usado históricamente por la empresa Iams Pet Food o para los productos de Iams Pet Food. Todos y cada uno de los datos que se incluyen en él deben interpretarse en el contexto de la época y zona geográfica de su uso inicial, ya que las circunstancias y los productos pueden haber cambiado desde entonces. Los productos y datos relacionados con ellos sólo son para los EE.UU. Sin la autorización de P&G, no debe realizarse ninguna afirmación ni uso posterior de estos documentos.
Gary M. Davenport, PhD
Presented 2002
INTRODUCCIÓN
La caza con perros como deporte o en competiciones es un pasatiempo muy popular en Estados Unidos. La raza o el tipo de perro que se utiliza para ello varía según el tipo de caza, y el terreno y las distancias recorridas. Indistintamente de estas diferencias, el trabajo relacionado con la caza suele implicar varias horas de actividad de resistencia interrumpidas por breves periodos de carrera o esprint intensivos.
La opinión actual acerca de las necesidades nutricionales de los perros de caza se basa principalmente en los estudios nutricionales llevados a cabo con carreras de galgos, perros de trineo en pruebas de resistencia o perros entrenándose con máquinas de correr estáticas en un marco de trabajo de laboratorio.1,2 Los conocimientos sobre las necesidades nutricionales de otros tipos de perros de trabajo son mucho más escasos.
Entre esos otros perros de trabajo se encuentran los que se utilizan para la caza, el pastoreo o en competiciones de obediencia, agilidad y en pruebas de rastreo, así como los perros adiestrados para asistir a incapacitados o perros del ejército. En cada una de estas categorías, la intensidad del entrenamiento y la cantidad de esfuerzo físico necesario varían considerablemente.
NECESIDADES ENERGÉTICAS
Los perros de trabajo presentan unas necesidades energéticas más altas en comparación con las necesidades de mantenimiento de los perros adultos normales.3 La cuestión es la magnitud de ese aumento, así como la mejor manera de aportar esa energía y otros nutrientes esenciales como apoyo al rendimiento máximo y al bienestar general de estos animales.
Suele haber dos preocupaciones principales en torno a la nutrición de los perros que cazan con frecuencia durante una misma temporada: 1) alimentar para fomentar el rendimiento óptimo y 2) aportar suficientes calorías para mantener el peso corporal y el estado físico.
La pérdida de peso es habitual en perros que cazan con frecuencia, sobre todo si las condiciones meteorológicas son duras. Además, unas condiciones meteorológicas de calor y humedad pueden repercutir significativamente en la capacidad de trabajo del animal y afectar negativamente a la ingesta de comida y a la capacidad de cubrir las necesidades energéticas.3
GESTIÓN NUTRICIONAL
Los programas de nutrición para perros de trabajo deben concebirse para proporcionar de forma abundante la energía necesaria y otros nutrientes como sustento de las contracciones musculares que se realizan durante los eventos deportivos, al tiempo que permiten al animal sacar provecho del entrenamiento en el transcurso de la temporada.4 Es necesario cubrir las necesidades puntuales de la musculatura y considerar las preocupaciones a largo plazo relacionadas con la capacidad aeróbica, la proclividad a lesiones y el volumen sanguíneo mediante una estrategia nutricional adecuada.3
Uno de los aspectos principales de esta estrategia nutricional implica la satisfacción de las necesidades energéticas del metabolismo por medio de fuentes dietéticas de grasas, proteínas y carbohidratos.
Grasas
La grasa dietética aporta la forma más concentrada de energía de todos los nutrientes, es una fuente de ácidos grasos esenciales y permite la absorción de las vitaminas esenciales liposolubles. La densidad calórica de las grasas dietéticas es más del doble que la de las fuentes de proteínas y carbohidratos.
Por ello, si se aumenta el nivel de grasa dietética, crece la densidad energética de la dieta. Las grasas también contribuyen al buen sabor y a una textura aceptable de la comida preparada para perros que se comercializa. Las fuentes comunes de grasas incluyen grasa de pollo, sebo, manteca de cerdo, aceite de maíz, aceite de cártamo, aceite de soja, aceite de girasol, aceites de pescado y aceite de lino.
Proteínas
La proteína dietética procede de fuentes animales y vegetales. Por regla general, la proteína de origen animal de alta calidad proporciona una mejor digestibilidad, equilibrio de aminoácidos y buen sabor. Sin embargo, la calidad de las fuentes proteínicas de origen animal puede variar según los métodos y condiciones de procesamiento que se utilizan durante la producción.
Las fuentes de proteínas de origen animal que suelen incluirse en la comida para perros del mercado incluyen pollo, harina de subproductos de pollo, harina de pollo, buey, huevo, harina de pescado, harina de carne y huesos, subproductos cárnicos, harina de carne, cordero y harina de cordero. Las fuentes habituales de proteínas vegetales en la comida para perros son la harina de gluten de maíz, harina de soja, sémola de soja, harina de soja y germen de trigo.
Las comidas para perros más económicas formuladas principalmente con fuentes de proteínas vegetales suelen incluir una combinación de productos de soja y harina de gluten de maíz para compensar los niveles bajos de aminoácidos esenciales del gluten de maíz (deficiente en lisina y triptófano) y los productos de soja (deficientes en metionina).
Carbohidratos
Los ingredientes que aportan carbohidratos digestibles incluyen diversas formas de maíz, arroz, trigo, sorgo, cebada, patata y avena. Estos ingredientes aportan carbohidratos complejos en forma de almidón, muy disponible si se cocina bien. Otras fuentes de carbohidratos son la melaza y determinados tipos de almidones hidrolizados. Los carbohidratos dietéticos proporcionan a los perros deportivos una fuente de energía fácilmente disponible. También es posible almacenar en el cuerpo una cantidad limitada de carbohidratos en forma de glucógeno y metabolizar lo que sobra en grasas para el almacenamiento de energía.
ESTUDIO SOBRE NUTRICIÓN EN PERROS DE CAZA – Descripción general del estudio
El tratamiento nutricional de los perros de caza puede tener un impacto importante sobre su rendimiento y capacidad de trabajo general, según los resultados de un estudio de 2 años.5 Se alimentó a un grupo de pointers ingleses con tres dietas comerciales durante la temporada de caza de la codorniz en un coto de caza del sudoeste de Georgia. Los ingredientes principales, el contenido nutricional y la distribución calórica de cada dieta constan en las Tablas 1 y 2. Durante el primer año del estudio, se suministró Eukanuba® Adult Premium Performance Formula (Eukanuba) o Diamond® Adult Dog Food (Diamond) a 23 pointers adultos.
Durante el segundo año del estudio, se alimentó a 22 pointers con Eukanuba o Purina Pro Plan® Chicken & Rice Formula (Pro Plan). El coto contrató a dos adiestradores profesionales que se ocuparon del cuidado y tratamiento diarios de los perros. Estos adiestradores no conocían la dieta específica que recibió cada perro durante la temporada. Las respectivas dietas se suministraron exclusivamente durante las temporadas de entrenamiento y caza. Se alimentó a los perros de forma que mantuvieran su peso corporal. Los adiestradores se ocuparon de la selección de perros para la caza y determinaron el periodo de tiempo que se les permitía cazar. Los adiestradores anotaron la fecha de caza, el tiempo total de caza y el número de piezas capturadas por cada perro. Posteriormente se calculó el rendimiento de caza de cada perro determinando el número total de piezas por sesión de caza y las horas totales dedicadas a la caza.
Resultados
Los resultados del año 1 demostraron que todos los perros estuvieron sanos y consumieron cantidades normales de comida durante la temporada de caza. Los perros que consumieron productos Eukanuba mantuvieron o ganaron peso y forma física durante la temporada de caza, mientras que los perros alimentados con Diamond perdieron bastante más (P<0,05) peso corporal y forma física (Figura 1).
Figura 1. Peso corporal de los pointers ingleses alimentados con dos dietas comerciales durante la temporada de caza de la codorniz — Año 1.
Los resultados de peso corporal y forma física al final de la temporada de caza fueron bastante más altos para los perros alimentados con Eukanuba que para los alimentados con Diamond. No se observaron diferencias importantes en las deposiciones, a pesar de la tendencia hacia deposiciones algo más blandas de los perros alimentados con Diamond. Los perros alimentados con Eukanuba demostraron un rendimiento de caza significativamente superior en comparación con los perros alimentados con Diamond, basándose en las piezas totales por caza y el número de aves localizadas por hora de caza (Figura 2).
Figura 2. Rendimiento de caza (piezas/hora) de pointers ingleses a los que se les suministraron dos dietas comerciales durante la temporada de caza de la codorniz — Año 1.
Durante la temporada, los perros alimentados con Eukanuba cazaron una media del 55% de piezas más, lo que equivale a una pieza más por hora de caza. Durante 9 días de la temporada, la temperatura de bochorno se calificó como alta o muy alta basándose en la combinación de la temperatura del aire y la humedad relativa. Durante todos esos días, los perros alimentados con Eukanuba mantuvieron su rendimiento de caza superior, en comparación con los perros alimentados con Diamond (Figura 3).
Figura 3. Rendimiento de caza (piezas/hora) de pointers ingleses durante periodos de temperaturas suaves a muy altas — Año 1.
Durante el año 2, no se apreciaron diferencias en el peso corporal, la forma física, las deposiciones o el estado de salud de los perros alimentados con Eukanuba o Pro Plan. A pesar de estas similitudes, los perros alimentados con Pro Plan requirieron un 11% más de comida para mantener el peso corporal y la forma física (Figura 4).
Figura 4. Ingesta diaria de alimentos de los pointers ingleses alimentados con dos dietas comerciales durante la temporada de caza de la codorniz — Año 2.
Esta mayor cantidad de comida equivalía a 2/3 de cuenco más de comida por día para cada perro. Los resultados de rendimiento mostraron que los perros alimentados con Eukanuba cazaron como media un 33% más de piezas durante la temporada que los perros alimentados con Pro Plan (Figura 5).
Figura 5. Rendimiento de caza (piezas/caza) de pointers ingleses a los que se les suministraron dos dietas comerciales durante la temporada de caza de la codorniz — Año 2.
Aunque los perros no sufrieron temperaturas excesivamente altas durante este segundo año, las temperaturas rectales tras la caza mostraron que las temperaturas de los perros alimentados con Eukanuba eran más bajas durante la caza que las de los perros alimentados con Pro Plan (Figura 6).
Figura 6. Temperaturas corporales antes y después de la caza de los perros a los que se les suministraron dos dietas comerciales durante la temporada de caza de la codorniz — Año 2.
La temperatura corporal aumenta mientras se caza debido a la mayor actividad física. Por lo tanto, el hecho que los perros alimentados con Eukanuba tuvieran una temperatura corporal más baja después de la caza indica una mayor eficacia metabólica al capturar la energía dietética para mantener una actividad física más intensa.
Por el contrario, las temperaturas corporales más altas de los perros alimentados con Pro Plan indican que capturaron menos energía dietética de forma útil para el trabajo y que perdieron más energía en forma de calor, lo que contribuyó a un aumento de la temperatura corporal.
Conclusiones del estudio
Se midió la capacidad de trabajo de los pointers ingleses utilizando como criterio práctico el rendimiento de caza. En cuanto al número de aves encontradas durante una sesión de caza, los perros alimentados con Eukanuba tuvieron mejores resultados que los alimentados con Diamond o Pro Plan.
Aunque no es fácil estandarizar dichos resultados en un escenario de campo, los dos adiestradores no estaban al tanto de los tratamientos dietéticos durante ambas temporadas de caza. Este control permitió hacer comparaciones principalmente sobre la base del éxito del perro en la caza durante cada temporada con la dieta como única variación en el cuidado del animal.
La habilidad para la caza y la forma física de estos perros podrían haberse visto influidas por múltiples factores dietéticos. Los pointers suelen ser una raza muy activa con poca grasa corporal. Además, estos perros normalmente pierden bastante forma física a medida que transcurre la temporada de caza. La pérdida de peso, aunque sea moderada, siempre incluye grasa y tejido magro corporal.6
Por desgracia, la pérdida de tejido magro afectará negativamente a la forma y la resistencia física, necesarias para un rendimiento sostenido a medida que progresa la temporada de caza.
CÓMO AFECTA LA DIETA AL RENDIMIENTO
La densidad calórica de una dieta afectará a la cantidad de comida que debe consumirse para satisfacer los requisitos energéticos. Si el contenido energético de la dieta es demasiado bajo para soportar más trabajo, la cantidad de comida que debe consumirse puede superar la capacidad física del tracto digestivo. Esto podría provocar un mayor índice de liberación y una menor digestibilidad de la dieta, lo que agravaría aún más el déficit energético. La producción de deposiciones más blandas indica que la dieta podría ser limitada en cuanto a fibra, lo que afectaría a la ingesta energética, la digestibilidad de la dieta y la disponibilidad de nutrientes.
La disponibilidad de grasa dietética también podría afectar al rendimiento durante periodos de trabajo intenso. La grasa dietética afecta a la composición corporal de los perros que practican ejercicio, pues las dietas con menos grasa provocan una pérdida de tejido magro y grasa corporal en comparación con las dietas altas en grasas.7 El perro es un atleta aeróbico eficaz que muestra un mejor rendimiento con dietas que le aporten una gran proporción de su energía en forma de grasa.8,9 Estudios controlados con perros ejercitados con cintas rodantes han demostrado que la resistencia está relacionada de forma positiva con la ingesta de grasa dietética y la digestibilidad de la dieta.7,10
Además, el origen de la grasa dietética puede afectar a la capacidad de caza en base a los cambios en la función olfatoria. Estudios anteriores han demostrado que la sensibilidad olfativa disminuye en perros alimentados con dietas que contienen un mayor porcentaje de ácidos grasos saturados.11
Por lo tanto, el menor rendimiento de los perros de caza podría atribuirse al origen de la grasa dietética utilizada en la comida para perros comercial. Por ejemplo, el uso de sebo de buey en la fórmula de Pro Plan podría afectar negativamente a la funcionalidad olfatoria y al rendimiento de caza de los pointers en comparación con el rendimiento de los perros alimentados con la fórmula de Eukanuba que incluye grasa de ave, pues el sebo de buey proporciona un mayor porcentaje de ácidos grasos saturados.
Los adiestradores de perros suelen decir que suministrar una dieta con muchas grasas a los perros de trabajo puede predisponerlos al estrés térmico en los días calurosos. Sin embargo, esta creencia no ha sido respaldada por los datos de rendimiento del primer año del estudio. El mayor consumo de grasa de los perros alimentados con Eukanuba en comparación con los alimentados con Diamond no afectó negativamente a la capacidad de trabajo o a la resistencia física de los perros durante periodos de altas temperaturas. Estos resultados se ven respaldados por estudios anteriores que demostraron que una dieta con menos grasas producía temperaturas rectales más altas en los perros tras una hora de ejercicio en la cinta rodante, en comparación con una dieta alta en grasas.7
Por lo tanto, una dieta alta en grasas parece ser más beneficiosa para un perro de trabajo durante las épocas más calurosas basándose en su capacidad de reducir la temperatura corporal. Además, el origen de la grasa utilizada en la fórmula puede influir en la regulación térmica basándose en las temperaturas corporales más bajas tras la caza de los perros alimentados con la grasa aviar de Eukanuba, en comparación con el sebo de buey de Pro Plan.
La evidencia actual indica que el entrenamiento aeróbico impone una mayor necesidad de proteínas dietéticas en los perros.12 Una forma física atlética provoca cambios fisiológicos adaptativos que pueden facilitar la transferencia eficaz de oxígeno y nutrientes a los músculos que realizan el esfuerzo. Estos cambios incluyen aumentos en el volumen sanguíneo, la masa de los glóbulos rojos, la densidad capilar, el volumen mitocondrial, y la actividad y la masa total de las enzimas metabólicas.11,13
La mayor masa de tejido y necesidad de aminoácidos gluconeogénicos en los perros de trabajo durante la caza y el ejercicio requieren una mayor ingesta de proteínas. El contenido proteínico de la dieta también puede influir en la capacidad de la sangre de oxigenar los tejidos y transportar los nutrientes que aportan la energía que necesitan los músculos que realizan el esfuerzo.11
Aunque el contenido de proteínas de una dieta puede estar dentro del intervalo recomendado para satisfacer las necesidades de mantenimiento, una pequeña reducción del contenido de proteínas y/o la disponibilidad de aminoácidos puede ser importante metabólicamente durante periodos de actividad física debido a su incapacidad de suministrar suficientes aminoácidos a los tejidos ejercitados.
CONCLUSIONES
Los perros son atletas aeróbicos excepcionales y los que se entrenan para eventos de resistencia física producen mejores resultados si se alimentan con una dieta formulada para satisfacer su mayor demanda de energía y nutrientes. Los resultados del estudio del coto demuestran que la comida suministrada a los perros de trabajo afecta directamente a su rendimiento y capacidad de trabajo, basándonos en el mayor rendimiento en la caza de los perros alimentados con Eukanuba® Adult Premium Performance Formula en comparación con aquellos que se alimentaron con Diamond® Adult Dog Food o Purina Pro Plan® Chicken & Rice Formula.
Estos resultados proporcionan información valiosa para los adiestradores, cuidadores y veterinarios preocupados por el tratamiento nutricional de los perros de trabajo y el fomento del mejor rendimiento, salud y bienestar general. Veterinary Learning Systems nos ha concedido permiso para reproducir partes de este artículo.
REFERENCIAS
1. Kronfeld DS. Diet and the performance of racing sled dogs. J Am Vet Med Assoc 1973; 162:470-473.
2. Rose RJ, Bloomberg MS. Responses to sprint exercise in the greyhound: Effects on hematology, serum biochemistry and muscle metabolites. Res Vet Sci 1989; 47:212-218.
3. Reinhart GA. Nutrition for Sporting Dogs. In: Bloomberg MS, Dee JF, Taylor RA, eds. Canine Sports Medicine and Surgery. Philadelphia: WB Saunders, 1998; 348-356.
4. Grandjean D, Paragon BM. Nutrition of racing and working dogs. Part I. Energy metabolism of dogs. Compendium 1992; 14:1608-1615.
5. Davenport GM, Kelley RL, Altom EK, Lepine AJ. Effect of diet on hunting performance of English Pointers. Vet Therap 2001; 2:10-23.
6. Burgess NS. Effect of a very-low-calorie diet on body composition and resting metabolic rate in obese men and women. J Amer Diet Assoc 1991; 91:430-434.
7. Altom E. Effect of dietary fat and physical conditioning on the metabolic and physiological responses of the canine athlete [dissertation]. Auburn, AL: Auburn University; 1999.
8. Reynolds AJ, Fuhrer L, Dunlap HL, et al. Lipid metabolite responses to diet and training in sled dogs. J Nutr 1994; 124:2754S-2759S.
9. Reynolds AJ, Hoppler H, Reinhart GA. Sled dog endurance: A result of high fat diet or selective breeding? FASEB 1995; 9:A996.
10. Downey RL, Kronfeld DS, Banta CA. Diet of beagles affects stamina. J Am Anim Hosp Assoc 1980; 16:273-277.
11. Kronfeld DS, Hammel EP, Ramberg CF Jr, et al. Hematological and metabolic responses to training in racing sled dogs fed diets containing medium, low, or zero carbohydrate. Am J Clin Nutr 1977; 30:419-430.
12. Adkins TO, Kronfeld DS. Diet of racing sled dogs affects erythrocyte depression by stress. Can Vet J 1982; 23:260-263.
13. Querengaesser A, Iben C, Leibetseder J. Blood changes during training and racing in sled dogs. J Nutr 1994; 2760S- 2764S.
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