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Iams es una marca registrada de The Procter & Gamble Company desde 1999. Éste es un documento de archivo usado históricamente por la empresa Iams Pet Food o para los productos de Iams Pet Food. Todos y cada uno de los datos que se incluyen en él deben interpretarse en el contexto de la época y zona geográfica de su uso inicial, ya que las circunstancias y los productos pueden haber cambiado desde entonces. Los productos y datos relacionados con ellos sólo son para los EE.UU. Sin la autorización de P&G, no debe realizarse ninguna afirmación ni uso posterior de estos documentos.
Russ L. Kelley, MS
Presented 2002
DESARROLLO DE PROGRAMAS DE CRÍA
Los programas de cría acertados no son fruto del azar. Su trabajo de desarrollo suele reflejar años de esfuerzo. Para tener éxito, una de las primeras preguntas que debe plantearse y responder el criador es: "¿Qué es lo que intento lograr?"
Esta pregunta es tan importante para el criador que tiene un perro como para el que posee 50. Pero, ¿cómo se responde eficazmente a esta pregunta? En primer lugar, hágase una imagen mental de lo que cree que sería el perro perfecto. Una vez tenga la imagen, enumere los rasgos que hacen que su perro perfecto sea perfecto. Esto debería responder a la pregunta “¿qué es lo que intento lograr?”. El siguiente paso es establecer un conjunto de objetivos bien definidos para el programa de cría.
Lamentablemente, muchos criadores tan sólo confían en la suerte. Los objetivos servirán de puntos de referencia para que el criador pueda evaluar los esfuerzos. Estos objetivos deben estar bien definidos y ser concisos; los objetivos mal definidos no contribuirán de forma positiva a ningún programa de cría. Si fuera así, se podría cruzar simplemente cualquier hembra con cualquier macho. Aunque el establecimiento de objetivos para el propio programa de cría puede ser una tarea desalentadora, a menudo se puede simplificar evaluando primero a la hembra de forma crítica. Un punto de partida simple pero eficaz es preguntarse: ¿Sabiendo lo que sé, estaría dispuesto a comprar este animal?
Ésta sea probablemente una de las preguntas más difíciles de contestar para el criador porque la gran mayoría de perras se adquieren siendo cachorros o adultos jóvenes, por lo que existen unos vínculos emocionales cultivados durante años de compañía. Sin embargo, es imprescindible que la evaluación se base en hechos y no en sentimientos. Si la respuesta es no, simplemente no la cruce. Pero si la respuesta es sí, está justificado ir más allá con el análisis antes de tomar la decisión final de cruzarla.
¿Cuáles son los puntos fuertes y las debilidades de esta hembra?Si enumera los rasgos por categorías, el criador no sólo podrá evaluar si merece la pena cruzar a la hembra, sino también con qué tipo de macho debería hacerlo. Pero, ¿cuáles son los rasgos importantes? No existen reglas fijas para responder a esta pregunta.
El criador debe enumerar, lo más detalladamente posible, qué características o rasgos se intentan adquirir (o mantener) y qué otros se intentan evitar y, a continuación, evaluar el estado de la perra calibrando esos estándares. También debe clasificar los rasgos como principales y secundarios. Los rasgos principales son los que el criador considere esenciales. Los rasgos secundarios son deseables pero no necesarios.
Rasgos principales
Concéntrese primero en los rasgos principales, que deben incluir características con alta probabilidad de heredarse, como la conformación o estructura. Aunque los defectos o desventajas de la estructura no significan necesariamente que el animal no funcione bien en la práctica, defectos tales como la displasia de cadera pueden, evidentemente, limitar las habilidades y la longevidad de un animal. ¿Tiene la hembra un pedigrí con problemas reproductivos, como la poca capacidad de producir leche? Otros rasgos principales que pudieran ser importantes, según la raza, pueden incluir la capacidad olfativa, el comportamiento de caza o el llamado "drive", es decir, el impulso que conduce al perro a llevar a cabo una determinada conducta.
Una buena regla general para la heredabilidad de características es que los rasgos estructurales (conformación) tienen más posibilidades de ser heredados que los rasgos funcionales (reproductivos) que, a su vez, se pueden heredar con más facilidad que los rasgos conductuales o de comportamiento (estilo de pararse y señalar). Por ello, el criador debe ser más crítico con los rasgos con altos índices de heredabilidad, como la conformación.
Rasgos secundarios
Los rasgos secundarios suelen tener poca repercusión en el rendimiento. El color del pelaje o sus marcas son ejemplos de rasgos secundarios. Sin embargo, el criador no debe descartar por completo estos rasgos. Recuerde la imagen mental de su perro perfecto: con frecuencia son estos rasgos secundarios los que aportan el toque final a los animales que el criador intenta obtener.
Una vez que el criador haya enumerado las ventajas y desventajas de la hembra y considere que es conveniente aparearla, el siguiente paso es identificar un grupo de machos potenciales. Aunque también esta decisión es difícil, el criador ya está a medio camino. Use la lista de puntos fuertes y debilidades de la hembra para identificar los rasgos que deben reforzarse. Si la estructura de la hembra es ligeramente frágil, identifique únicamente posibles machos de conformación fuerte.
Se trata básicamente de contrarrestar cualquier debilidad de la hembra seleccionando un macho con ventajas en ese rasgo. A su vez, las cualidades de la hembra deben compensar cualquier deficiencia del macho. Uno de los mayores errores que puede cometer el criador es el de seleccionar la estirpe de sus crías basándose en la comodidad. Si aparea a su hembra con el macho de enfrente, obtendrá cachorros, evidentemente, pero probablemente no el tipo de cachorros que quiere. Recuerde que como criador debe esforzarse por conseguir unos cachorros que mejoren la raza tanto formal como funcionalmente.
GESTIÓN DE LA HEMBRA DE CRÍA – Antes de la cría
La buena gestión de la hembra de cría no empieza en el momento de la cría. Al igual que es necesario preparar a un perro para las actividades de competición o caza, también lo es preparar a la hembra para el apareamiento y la cría previstos. Antes del apareamiento, el criador debe tomar todo tipo de precauciones para asegurarse de que la perra goce de una salud perfecta. Vale la pena hacer una visita al veterinario para que le realice un examen físico.
Antes del apareamiento, la hembra debe tener todas las vacunaciones actualizadas y estar libre de infecciones y parásitos. También es buena idea solicitar documentación sobre el estado de salud del macho, indistintamente de dónde provenga. Aunque es poco común hoy en día, la brucella canis continúa siendo una amenaza grave y puede destruir años de esfuerzos.
Además, el criador debe asegurarse de que la perra esté en buen estado físico. Como todos los perros, también la hembra en época de cría debe hacer diariamente ejercicio y mantener una dieta que satisfaga las necesidades energéticas según su consumo de energía. El criador debe velar por que la hembra tenga un buen tono muscular al tiempo que posea un reducido grado de grasa corporal. Este tipo de estado físico le ayudará a fomentar un sistema endocrino saludable que resultará decisivo para el éxito del proceso reproductivo.
Cuándo aparear
Durante décadas, los criadores de perros han estado buscando un método que predijera con exactitud el momento exacto para el apareamiento. Se han usado todo tipo de indicadores: la hinchazón vulvular, el sangrado previo al ciclo estral, la iniciativa de ponerse en posición de apareamiento, las señales hechas con la cola, frotis de la pared vaginal, incluso se han utilizado programaciones en días arbitrarios. No obstante, ninguno de estos métodos es suficientemente preciso para poder tener certeza a la hora de programar el apareamiento. Todavía está muy extendido el apareamiento con registro de tiempo tradicional y con frecuencia logra índices de preñez del 90%.
El enfoque más común del apareamiento mediante registro de tiempo es el de aparear a la hembra el segundo y el cuarto día después de que muestre voluntad de aceptar al macho. Sin embargo, el conocimiento actual sobre la endocrinología canina permite estimaciones más precisas para determinar el mejor momento para el apareamiento.
El ciclo reproductivo de la perra consta de cuatro fases: proestro, estro, metaestro (o diestro) y anestro. Cada fase puede distinguirse por medio de hechos físicos o endocrinos, aunque no siempre es fácil. Uno de los fenómenos endocrinos, el aumento de los niveles de progesterona en circulación, puede usarse para predecir la ovulación con exactitud. Las perras pueden ovular al tercer día de detectar el sangrado o incluso 21 días más tarde.
El hecho de que el semen fresco del perro pueda vivir y mantenerse viable en el útero durante unos 5 días es el modo que tiene la naturaleza de garantizar que la mayoría de las hembras queden preñadas. Sin embargo, a diferencia del semen fresco, el semen refrigerado sólo permanece viable durante unos 3 días y el congelado, aproximadamente 1 día. Así, en caso de usar la inseminación artificial (IA), los criadores deben emplear un sistema más sofisticado que el método de registro de tiempo tradicional para garantizar el éxito.
Lo más adecuado es implicar al veterinario del criadero para determinar el día correcto del apareamiento. Las pruebas con la hembra deben empezar el quinto día del proestro (sangrado) o cuando el veterinario decide que es adecuado llevarlas a cabo. Cada dos o tres días deben recogerse muestras de sangre hasta que se detecten cambios hormonales indicadores de la ovulación. En cuanto se detecte el primer aumento de progesterona, debe programarse el apareamiento entre cuatro y seis días más tarde.1
Si se considera la posibilidad de realizar IA, conviene continuar las pruebas hasta que los niveles de progesterona hayan alcanzado los 5 mg/ml, lo cual indica que se ha producido la ovulación. La hembra debe aparearse entre 2 y 3 días después de la ovulación, lo que corresponde al periodo fértil.
Reproducción
Todo criador de perros tiene dos opciones básicas para el apareamiento de la hembra: la monta o apareamiento natural o la inseminación artificial. La monta física de perros puede ser simple o frustrante. La voluntad de montar a la hembra varía considerablemente en los perros macho y algunos pueden necesitar ayuda manual o al menos estímulo psicológico. Un macho preparado y fácil de aparear es un bien valioso.
Durante la monta física la hembra suele refrenarse (con bozal y correa) ya que un mordisco o esfuerzo por escaparse puede lesionar al macho. No obstante, las hembras agresivas o muy poco dispuestas al apareamiento se deben evaluar para asegurarse de la conveniencia de la monta (consulte la sección “Cuándo aparear”). Muchas de estas hembras reacias al apareamiento se encuentran en la fase final del proestro en lugar del estro real.
Recuerde que la mayoría de los machos siempre muestran voluntad para la monta antes de que la hembra esté receptiva, por lo que no son buenos indicadores. En el mejor de los casos, la copulación tendrá como resultado un acoplamiento real, con macho y hembra en posición grupa a grupa durante varios minutos. Durante este tiempo, el macho va eyaculando y depositando el semen cerca aunque no dentro de la abertura cervical de la hembra. Sin esta eyaculación prolongada, las probabilidades de lograr la fertilización serían reducidas.
Aunque la mayoría de los expertos en reproducción considera que la monta natural es el método más eficaz, la IA ofrece algunas ventajas claras y está ganando popularidad entre los criadores de perros. En parte, ello se debe a los avances en las técnicas de IA, pero quizá más a las exigencias que se marcan los propios criadores de aparear a sus hembras con los mejores machos, sin importarles la distancia que haya entre criaderos. Además, muchos propietarios de perros sementales prefieren la inseminación artificial aunque también sean propietarios de la perra para disminuir las posibilidades de lesionar al valioso macho.
El proceso de IA, aunque no es difícil, no se tratará a fondo en este documento, ya que se recomienda que todo aquel que esté interesado en obtener más información sobre esta técnica recurra a formación profesional o, al menos, solicite la supervisión por parte de una persona experimentada en el arte de la recogida de semen de machos y la inseminación de hembras. Lo recomendamos debido al hecho de que las lesiones causadas por manos inexpertas pueden inhabilitar permanentemente a un animal preciado.
La inseminación artificial puede realizarse con semen fresco, semen refrigerado o semen congelado. La IA con semen fresco es la mera recogida de semen del macho seguida de la inseminación vaginal de la hembra. El uso de la IA con semen fresco suele emplearse y preferirse cuando se trata de machos muy preciados. Como se ha mencionado anteriormente, esto reduce la posibilidad de lesiones en el macho durante la cópula. Aunque no es necesario, se recomienda evaluar el semen para garantizar la motilidad de los espermatozoides. Una de las desventajas de la IA con semen fresco, al igual que en la monta natural, es que requiere que macho y hembra residan en un lugar común o al menos en lugares muy próximos.
Por el contrario, el semen fresco refrigerado se recoge del perro, se procesa y almacena con refrigeración durante varios días hasta que se necesita. La mayor ventaja del semen refrigerado es que es posible enviarlo a la hembra desde prácticamente cualquier punto del planeta. Ello facilita a los criadores el acceso más económico a los machos de la máxima calidad que posean los rasgos que están buscando. Puesto que es mucho menos caro enviar un frasco con semen en una nevera que el viaje de la hembra o el semental, en los últimos años ha aumentado espectacularmente el uso de semen fresco refrigerado.
Actualmente, la mayoría de apareamientos con IA en los que se usa semen congelado se llevan a cabo debido a que el perro ya no es fértil o ya no está vivo. Si se va a utilizar semen congelado, es indispensable que el criador recurra a su veterinario o a un veterinario especializado en reproducción. Esta recomendación se basa en 1) la reducida viabilidad del esperma congelado y 2) el coste. El semen digno de preservación criogénica suele ser muy caro, en algunos casos el precio asciende a varios miles de dólares por dosis.
En los apareamientos en que se utiliza semen extraordinariamente caro, es posible que el criador también considere la posibilidad de trabajar con un especialista en reproducción, para poder emplear la inseminación transcervical o la colocación intrauterina del semen mediante intervención quirúrgica. Aunque se trata de procedimientos más caros, ambos ofrecen mayores probabilidades de preñez que la inseminación vaginal.
COMPLEMENTOS NUTRICIONALES DURANTE LA PREÑEZ Y LA LACTANCIA
La nutrición es uno de los componentes más críticos con relación al rendimiento de un animal en la práctica. También lo es en el caso de la hembra en proceso reproductivo. De hecho, dejando de lado la genética del animal, la nutrición probablemente sea el componente más importante para lograr una cría exitosa. Lamentablemente, muchos criadores no se percatan de las demandas nutricionales a las que está sujeta la perra durante la preñez y la lactancia.
De forma parecida a cómo un paraguas nos protege durante un aguacero, la nutrición óptima ayuda a proteger a la hembra y a su descendencia frente a las distintas situaciones de estrés metabólico y ambiental que se producirán durante los periodos de preñez y lactancia.
Durante el proceso de reproducción, la dieta de una perra debe soportar la carga de tres áreas: 1) el mantenimiento de su cuerpo, 2) el crecimiento de los tejidos reproductivos y 3) el crecimiento y desarrollo de sus crías (Figura 1).
Sin embargo, los requisitos y la prioridad de nutrientes no son iguales en todas las áreas. Una vez que la perra se ha sometido al reconocimiento de preñez, su descendencia en desarrollo tendrá la mayor prioridad de nutrientes seguida de los tejidos reproductivos, dejando el mantenimiento de su cuerpo con la prioridad más baja. Un componente clave que hay que recordar es que, a diferencia de la perra, su descendencia en desarrollo dispone de dos fuentes de nutrientes: la dieta de la madre y el cuerpo de ésta (Figura 1).
Si la dieta de la perra no alcanza los niveles de nutrientes necesarios, el animal sacrificará como respuesta el mantenimiento de su cuerpo y movilizará nutrientes de su grasa corporal, musculatura y tejidos óseos para pasarlos a su descendencia y a los tejidos reproductivos. En casos extremos, su única solución será reducir la demanda disminuyendo el número de fetos o bien abortando toda la camada.
No se sabe en qué medida la perra es capaz de compensar estos déficits de nutrientes. No obstante, como en otras especies hace poco que se han podido asociar las deficiencias de la nutrición materna con los trastornos en la edad adulta de la progenie,2 es decisivo que el criador procure por todos los medios suministrar una nutrición materna óptima.
Campbell y Phillips3, así como Ontko y Phillips4 ofrecen una visión muy reveladora, y de las primeras, de los requisitos nutricionales específicos de la perra en época de reproducción. En ambos estudios, las dietas demostradamente suficientes para el crecimiento y el mantenimiento canino se consideran inadecuadas para la reproducción.
Sin embargo, estos estudios se realizaron hace ya casi 50 años y es improbable que cualquiera de las modernas fórmulas de crecimiento no sean suficientes para la reproducción. Pero, la suficiencia no debe ser el objetivo. La suficiencia no es equivalente a una nutrición óptima. Meramente significa que la hembra es capaz de finalizar el proceso reproductivo. Collins5 saca en conclusión que el estrés asociado a la reproducción pone de manifiesto incluso la más nimia falta de adecuación de los nutrientes en dietas que se suponen completas.
Estos defectos dietéticos posiblemente no sean lo suficientemente graves para inhibir la reproducción de la hembra, pero muy probablemente le impidan rendir según su potencial genético.
Nutrientes esenciales y no esenciales
La aportación de nutrientes suele describirse con relación a la composición total de las dietas; por ejemplo, X% de proteínas, Y% de grasas y así sucesivamente. Pero, aplicando un viejo dicho, no todas las dietas son iguales, y es la pura verdad, pues lo mismo ocurre con los nutrientes dietéticos durante la preñez y la lactancia. En sentido amplio, los nutrientes dietéticos se definen como esenciales y no esenciales. El cuerpo de un animal no puede producir adecuadamente los nutrientes esenciales para cubrir sus necesidades, por lo que debe obtenerlos por medio de la dieta. Entre los nutrientes esenciales se incluyen los aminoácidos esenciales, los ácidos grasos esenciales y varios minerales y vitaminas. Por el contrario, los nutrientes no esenciales pueden ingerirse con la dieta o, si falla el suministro de las cantidades suficientes procedente de las fuentes dietéticas, el cuerpo puede producirlos.
Este concepto no es cierto en el caso de las crías en desarrollo. Los cachorros (embriones, fetos o lactantes) dependen de la madre, quien les suministra todos los nutrientes. Puesto que muchos de los caminos metabólicos para producir nutrientes no esenciales no son funcionales hasta la etapa neonatal tardía, todos los nutrientes son de algún modo "esenciales".
Sin embargo, de esto no debe deducirse que lo que hay que hacer es simplemente cambiar a una dieta que contenga el contenido de nutrientes más alto disponible (proteínas o energía o ambas) o bien utilizar diversos suplementos dietéticos para mejorar la alimentación. La nutrición en exceso puede resultar tan perjudicial como la carencia de nutrientes. La energía dietética en exceso puede contribuir al aumento de la morbididad de los cachorros y una ganancia de peso excesiva de la madre, lo que aumenta espectacularmente las posibilidades de distocia durante el parto. El uso de suplementos dietéticos puede suministrar cantidades excesivas de nutrientes, como los minerales, alterando así la matriz dietética equilibrada de la dieta.
La clave de la nutrición óptima es aportar comidas con un perfil de nutrientes equilibrado en unos niveles que cubran las necesidades del animal. Como afirmaba Mosier6 en 1977, “sólo la alimentación con una dieta equilibrada bien controlada permite maximizar la salud del individuo”. Por lo tanto, los componentes de la matriz dietética que deben considerarse no se limitan a los niveles de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales, sino también al tipo de proteína y grasa, así como la proporción de estos nutrientes, como la de proteínas y grasas.
¿QUÉ DEBE DARSE DE COMER?
Los propietarios o adiestradores de perros de competición o perros deportivos suelen tener unas expectativas de rendimiento más altas que el propietario medio de un perro, por lo que esta pregunta resulta algo más fácil de contestar. Tienen experiencia en cuanto a las fórmulas de rendimiento que les han aportado resultados positivos y también a las que no lo han hecho. En el caso de la hembra en época de cría, debe aplicarse la misma lógica, aunque con un alcance mayor. La mayoría de los perros deportivos o de competición necesitarán aproximadamente el doble de nutrición durante la temporada en la que están activos que en la temporada de descanso. No obstante, las necesidades nutricionales de la perra durante la preñez y la lactancia no son constantes. Sus niveles de necesidades se ven influidos por la etapa del ciclo reproductivo en la que se encuentre, así como por el tamaño de la camada y su capacidad genética (leche). Durante la fase temprana y media de la gestación (primeras 5 semanas), las necesidades energéticas son prácticamente iguales que las del mantenimiento. Sin embargo, al acelerarse el crecimiento fetal durante la gestación tardía (Figura 2), también crecen las necesidades energéticas de la hembra (Figura 3), dándose aumentos adicionales durante la lactancia. Aunque no es una situación común, algunas hembras pueden necesitar hasta 5 veces más energía durante la etapa de máxima demanda de la lactancia (días 21–34 tras el parto).
De nuevo, podemos preguntarnos “¿qué debo dar de comer?”. Ante todo, seleccione una comida de calidad disponible en el mercado y procedente de una empresa acreditada que se haya confeccionado con fuentes de proteínas de origen animal y esté recomendada para la gestación y la lactancia. Aunque hay muchas recetas para dietas “caseras” en circulación, resulta muy difícil lograr una dieta completa y equilibrada utilizando dichas recetas. Estas dietas pueden tener carencia de vitaminas, minerales u otros nutrientes y no se definen en cuanto a niveles de aminoácidos y ácidos grasos. También pueden variar con el tiempo debido a un suministro cambiante de ingredientes. Las fórmulas comercializadas ofrecen ventajas claras al permitir al criador alimentar a sus animales con un producto con un contenido y tipo conocidos de nutrientes para dar soporte durante el proceso reproductivo.
Aproximadamente dos semanas antes del apareamiento, la hembra debe pasar (si fuera necesario) de su dieta de mantenimiento a una dieta que contenga aproximadamente un 30% de proteínas de origen animal altamente digeribles y un 20% de lípidos. La parte de lípidos (grasas) de la dieta debe estar equilibrada para que el contenido de ácidos grasos aporte una proporción de ácidos grasos omega-6 y omega-3 en un rango de 5:1 a 10:1. Los resultados de un estudio reciente de The Iams Company en el que se comparaban tres dietas han demostrado que la alimentación con esta matriz dietética tiene ventajas positivas (Eukanuba® Premium Performance Formula).7 Si se usa para la alimentación durante todo el ciclo reproductivo, esta dieta resulta en un número menor de malas concepciones, un número reducido de cachorros que nacen muertos y unas camadas de tamaños más homogéneos en cada proceso de cría (Figura 4).7
La cantidad exacta de comida necesaria variará en función de la raza y el índice metabólico; sin embargo, el nivel de ingesta debe controlarse de cerca para conseguir una ingesta calórica similar a la de los niveles de mantenimiento e impedir la sobrealimentación de la perra.
Como se ha indicado anteriormente, durante las primeras 5 semanas de preñez el criador debe continuar alimentando a la hembra con una dieta del 30% de proteínas y el 20% de grasas en los niveles de mantenimiento (base energética). Posiblemente observará un cambio en el apetito del animal aproximadamente a las 3 semanas después del apareamiento; primero el apetito se reduce y a continuación aumenta espectacularmente. Pero ello no indica que esté sobrealimentando o subalimentando a la perra. Este periodo de la preñez equivale al reconocimiento maternal de la preñez y a la implantación de los embriones, lo cual puede activar estos cambios en el apetito. Es muy importante que se mantenga la rutina normal de la perra durante este periodo para evitar un estrés indebido que pudiera ir en detrimento de la preñez.
A las 5 semanas aproximadamente del apareamiento, la ingesta de alimentos de la perra debe aumentarse ligeramente cada día para alcanzar el 50% de aumento de la energía al final de la sexta semana (Figura 3).8 Por ejemplo, si la perra consume 1.000 calorías/día con su dieta de mantenimiento, al final de la sexta semana deberá consumir aproximadamente 1.500 calorías/día. Normalmente, puede obtener esta información del fabricante del producto. Será necesario controlar de cerca a la perra en cuanto al aumento de peso durante la última parte de la gestación para garantizar que gane suficiente peso.
Resulta imposible ofrecer un porcentaje exacto del peso que debe ganar el animal, ya que el aumento variará considerablemente para cada raza, incluso con tamaños similares de los animales adultos. Por ejemplo, previsiblemente un labrador retriever debería ganar más peso (en porcentaje) que un setter inglés, puesto que las camadas suelen ser mayores en el primero. No obstante, una buena regla general consiste en prever un 25% de aumento de peso de la perra al final de la octava semana (día 56) después del apareamiento.
Suplementos dietéticos
El uso de suplementos dietéticos para la perra gestante ha sido el tema de muchos debates. Numerosas publicaciones han sugerido los beneficios de la suplementación con nutrientes. 3,4,9 Algunos de los nutrientes que se mencionan con más frecuencia incluyen las proteínas, el calcio y las vitaminas. En la práctica, la única razón para usar suplementos dietéticos es si la dieta no aporta la cantidad necesaria de un determinado nutriente.
Sin embargo, la teoría sobre los suplementos acostumbra a ser más fácil que su puesta en práctica. La mayoría de los alimentos comercializados disponibles en la actualidad están concebidos para ofrecer un aporte equilibrado de nutrientes, con el énfasis en la palabra "equilibrado".
Un aspecto decisivo que hay que recordar es que nada se puede añadir o quitar de una dieta sin que ello afecte al perfil general de nutrientes. También merece la pena recordar que pocos suplementos son fuentes puras de un determinado nutriente. Por ejemplo, el requesón (para el calcio) y el hígado (para las proteínas) son dos suplementos dietéticos que se usan habitualmente en perras en periodo de cría. Sin embargo, puesto que ninguno de los dos alimentos está compuesto por un solo nutriente, el resultado neto aporta más que únicamente el nutriente previsto. Tanto el requesón como el hígado añaden, por ejemplo, grandes cantidades de fósforo. De hecho, el requesón aporta más fósforo que calcio, el nutriente que se pretende suministrar (Table).
Por tanto, si éstos se incorporan a la dieta, la proporción entre el calcio y el fósforo se verá alterada. Aunque la intención sea buena, conviene no confundir un aumento del nivel de nutrición necesaria con una necesidad de cambiar el perfil dietético. La hembra necesita ese aumento de la ingesta de nutrientes durante la última fase de la preñez y la lactancia, pero el aumento no significa que deba alterarse el perfil dietético. Es crucial recordar que durante estos periodos la perra consumirá un mayor volumen de comida, lo que aumentará su ingesta de nutrientes pero mantendrá el equilibrio dietético en lo que se refiere a la formulación (Table).
CONCLUSIONES
Alimentar a su perra no tiene por qué ser complicado. Aunque la ciencia relacionada con la nutrición y la reproducción puede precisar años para entender los detalles, la práctica real de la alimentación puede resumirse con bastante sencillez: alimentar con la cantidad apropiada de una dieta que cubra las necesidades del animal. Aunque esta práctica sigue precisando que el criador haga evaluaciones para determinar la dieta exacta con la que se alimentará al animal, elimina preguntas como la de la mezcla de productos y/o suplementos que debe utilizarse. A partir de nuestro empeño en el ámbito de la reproducción canina, el mayor éxito se ha logrado con una dieta, como la comida para perros Eukanuba® Premium Performance Formula, que consta aproximadamente de un 30% de proteínas (de origen animal) y de un 20% de grasas, con una proporción entre omega-6 y omega-3 de 5:1 a 10:1. Las ventajas de alimentar con esta fórmula incluyen un aumento del índice de concepción y de los nacimientos viables, así como una productividad más homogénea de la madre. Aunque la nutrición sólo es un componente de la gestión de las perras, se trata de uno de los más importantes (o quizá el que más importancia tiene). Así pues, al proporcionar la nutrición adecuada el criador ha dado un gran paso adelante en el logro de un programa de cría que funcione.
Eukanuba es una marca registrada de The Iams Company.
REFERENCIAS
1. Hutchison R. Maximizing neonatal survival, in Proceedings. Canine Reproduction for Breeders, New York, 2001; 18-21.
2. Godfrey KM, Barker DJ. Fetal nutrition and adult disease. Am J Clin Nutr 2000; 71(5 Suppl):1344S-1352S. 3. Campbell JE, Phillips PH. Reproduction studies in dogs. J Nutr 1952; 47: 621-629.
4. Ontko JA, Phillips PH. Reproduction and lactation studies with bitches fed semipurified diets. J Nutr 1957; 65: 211-218.
5. Collins DR. The reproducing bitch. In: The Collins Guide to Dog Nutrition. 6th ed. New York:: Howell Book House, 1987; 231-236.
6. Mosier JE. Nutritional recommendations for gestation and lactation in the dog. Vet Clin N Am 1977; 7(4):683-692.
7. Kelley RL. Canine Reproduction: What should we expect? In: Reinhart GA, Carey DP, eds. Recent Advances in Canine and Feline Nutrition, Volume III: 2000 Iams Nutrition Symposium Proceedings. Wilmington, OH: Orange Frazer Press, 2000; 225-242.
8. Lepine AJ. Feeding management of the reproductive cycle, in Proceedings. Canine Reproductive Health; Proceeding from The North American Veterinary Conference. 1997: 27-29.
9. Moser E. Feeding to optimize canine reproduction efficiency. Prob Vet Med 1992; 4:545-550
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